Crítica / Octavia
Octavia. Archivos de la Filmoteca nº 45

“Octavia, la apuesta cinematográfica más radical del cine español estrenado comercialmente en los últimos tiempos, quizá por eso mismo también la más ignorada, e incluso despreciada, tanto por el público como por la mayor parte de la crítica. Pero la complejidad de Octavia es tan turbulenta como fascinante, desconcertante. Hay en ella un juego de texturas sonoras sólo comparable al que urde Jean-Luc Godard en Éloge de l’amour… De la misma manera, las imágenes juegan consigo mismas en mezclas inverosímiles, conversaciones casi imperceptibles entre documental y ficción, misteriosos encadenados que quiebran los modos habituales de percepción del tiempo y el espacio por parte del espectador. Y, en fin, los registros, los tonos narrativos, son tantos y tan variados, del folletín a la tragedia griega pasando por el melodrama y la saga familiar, que la película sólo encuentra su punto justo precisamente en ese desequilibrio, reflejo de un país en perpetuo estado de confusión. Octavia transcurre en un único tiempo, el retorno del protagonista a Salamanca, su ciudad natal, con la excusa de participar en un congreso. A partir de ahí, no obstante, se despliega la práctica totalidad de la historia de España, e incluso de Europa, desde los años veinte hasta la actualidad, sin ningún flashback propiamente dicho. La misma ciudad actúa como una tela de araña de la que parten innumerables hilos que enlazan pasado y presente, los espectros del fascismo y su pervivencia soterrada, bajo otros disfraces. Las generaciones se suceden a través de una historia que siempre se repite y que deja heridas cíclicas, incurables, sobre todo a quienes pretenden quebrar su curso implacable. Como la colmena de Víctor Erice, la Salamanca de Patino, es la metáfora del país entero, sumido en un clima enrarecido, detenido en el tiempo, como los representantes de esa oligarquía en decadencia que se resiste a desaparecer. Sus hijos, quienes creyeron en la utopía y quizás lucharon por ella en el exterior, regresan ahora como Ulises de pacotilla. Y los descendientes de estos vagan como fantasmas por un territorio neblinoso que no saben ni quieren explorar; Octavia, la supuesta nieta del protagonista, entregada a un hedonismo desesperado, jamás podrá redimir a la tribu con su sacrificio”.