Crítica / Queridísimos verdugos
Sin prédicas ni discursos

(…) Queridísimos verdugos es una obra maestra y algo más: una ejemplar lección humanista. (…) Patino hunde el escalpelo hasta el fondo en su análisis espectral de la sociedad española. No lanza prédicas ni discursos.(…)La consecuencia es un testimonio sobrecogedor que hay que ver.

(…) Ellos son la cara inconfesable de un edificio montado sobre las grandes palabras. Son el rostro que uno no quisiera ver nunca. Pero en esta película atroz y hermosa se ven; y se les oye y se les escucha reflexionar sobre la “necesidad” de su oficio. ¿Se les puede pedir a ellos que vean críticamente un oficio que la sociedad ha creado envuelto en pomposas declaraciones? Queridísimos verdugos es una película liberadora, una película ejemplar.