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Exposición “Madrid, rompeolas de todas las españas”

31 de octubre de 2017 al 14 de enero de 2018

A pesar de no haber nacido en Madrid, el realizador Basilio Martín Patino (Lumbrales, Salamanca, 1930 – Madrid, 2017) se enamoró de Madrid y volcó su sensibilidad y empatía por esta ciudad en buena parte de su filmografía. Incluso dedicó todo un film, Madrid (1987), a indagar sobre su memoria y sus gentes. A través de su filmografía recorremos la historia / memoria de Madrid de los siglos XX y XXI, desde la proclamación de la Segunda República hasta los movimientos ciudadanos del 15M.

Madrid es una ciudad abierta, acogedora y también contradictoria. Una ciudad caliente, libre, caótica, no terminada de hacer, una ciudad viva. Como señala Martín Patino: «Madrid tiene la ventaja de haber sido desde siempre atracción de forasteros complacidos, llegados de todos los rincones de la península o del planeta, para enraizarse en un magma que les permite liberarse de nacionalismos reductores, de ataduras, o de no sé qué neurosis con lo de las “señas de identidad”. Vivir en Madrid, como decía el alcalde Tierno Galván, es ya sencillamente ser de Madrid. Y esta es la esencia consabida de su conglomerado, plural por excelencia, tolerante, bien avenido con todos, sereno, irónico, pacífico; síntesis multiforme de huellas y culturas sucesivas que han ido dejando su rastro durante siglos. Más “rompeolas de todas las Españas” y puzle acogedor que se relaja en lo de “los Madriles”, que fortaleza contra nada».

Basilio Martín Patino reivindica Madrid como la ciudad liberal por antonomasia de España desde 1900, con su efervescencia cultural, política y artística, cuya cima serían la Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Estudiantes, en los que se gestó la Generación del 27. Y también resalta la generosidad del pueblo de Madrid, dispuesto a echarse a la calle, como cuando salió a proclamar la Segunda República, o a hacerse cargo de su destino puesto en peligro tras el golpe de Estado del general Franco. Ese Madrid resistente dispuesto a abarrotar calles y plazas cuando algo toca sus fibras íntimas, como ha ocurrido en numerosas ocasiones a lo largo del siglo XX (con motivo del entierro de los abogados laboralistas de Atocha, del golpe de Estado del 23F, del entierro del alcalde Tierno Galván, de los atentados del 11M o los movimientos ciudadanos del 15M), tiene una gran presencia en su filmografía.

Basilio Martín Patino nos habla en sus películas de un Madrid resistente, de un Madrid doliente pero también de un Madrid festivo, lúdico, que encuentra en el género chico de la zarzuela, el genio creador de Madrid, el símbolo de las clases trabajadoras. Así lo expresa el realizador: «El género lírico de la zarzuela, otra forma de expresión más popular que casticista, especialmente madrileña también, exaltación de su ingenio, con personalidad propia, mediante músicos excelentes como Barbieri, Bretón, Chueca, Chapí, Gómez Alonso, Sorozábal, Guerrero…, tan admirado por personalidades tan poco castizas como Nietzsche o Stravinski».

Esta exposición es un recorrido por ese Madrid cuya alma Martín Patino quiso penetrar, y también un homenaje a su cine y a su modo de estar en el mundo, ya que para él «hacer cine es una forma de objetivar e interpretar esas escondidas oscuridades que nos perturban la existencia, y lograr respirar más libremente».